El Estadio Azteca Banorte
no estará listo para el
Mundial 2026
El Coloso de Santa Úrsula reabrió entre escombros, baños inconclusos y fallas tecnológicas. El partido inaugural del 11 de junio sigue en riesgo, mientras obras clave en Tlalpan aún luchan contra el reloj.
A 69 días de la inauguración más esperada del fútbol mundial, el estadio más histórico del planeta confirmó lo que muchos temían: el Estadio Azteca — ahora Banorte — no estará terminado al 100% cuando México enfrente a Sudáfrica el próximo 11 de junio.
La reapertura del estadio el 28 de marzo de 2026, con el amistoso México vs. Portugal, fue el primer gran examen del recinto renovado tras casi 20 meses de obras. El veredicto fue demoledor: filas kilométricas, wifi colapsado, baños inconclusos, agujeros en pisos, filtraciones en gradas, cables a la vista y zonas sin terminar. El propietario Emilio Azcárraga Jean salió del evento, según reportes, visiblemente molesto.
"Hay que seguir con las obras que falten de la Copa del Mundo."
— Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Ollamani, propietario del Estadio BanorteEl reconocimiento público de que el estadio no estaría completo para el mundial llegó semanas antes de la reapertura, cuando el propio Azcárraga admitió en declaraciones a medios que el inmueble no estaría al 100%. Una fuente consultada por ESPN señaló que el recinto debía estar listo desde enero de 2026, lo que evidencia el severo retraso acumulado.
Una remodelación que comenzó demasiado tarde
México fue confirmado como sede del Mundial en 2018. El Estadio Azteca fue designado sede en 2022. Pero las obras de remodelación no comenzaron sino hasta mayo de 2024, tras la final del Clausura entre América y Cruz Azul. Con una inversión de cerca de 300 millones de dólares (más de 3 mil millones de pesos), la intención fue modernizar el recinto sin perder su esencia como "el estadio más importante del fútbol", según palabras de Mikel Arriola, presidente de la FMF.
El proyecto original contemplaba una transformación casi total de los alrededores, incluyendo un hotel de lujo. Sin embargo, parte del plan fue rechazado por autoridades, lo que obligó a modificar cronogramas. A eso se suma que el subsuelo de la zona presentó dos tipos completamente distintos de terreno — el que da hacia la Calzada de Tlalpan y el del pueblo de Santa Úrsula — lo que retrasó aún más los trabajos.
La amenaza de la FIFA: 3 o 4 de mayo, hora cero
El periodista deportivo Rubén Rodríguez advirtió que la FIFA exige tomar control total del inmueble a principios de mayo para realizar adecuaciones operativas, logísticas y de transmisión. El plazo señalado: entre el 3 y 4 de mayo.
Si para esa fecha la FIFA determina que el estadio no cumple los requisitos mínimos, podría reubicar el partido inaugural —e incluso otros partidos del Grupo A— a Guadalajara o Monterrey. Hasta ahora, el máximo organismo no ha emitido ninguna declaración oficial al respecto.
El estadio tiene asignados cinco encuentros: el inaugural del Grupo A (México vs. Sudáfrica, 11 de junio), un partido adicional del Grupo A, otro del Grupo K, un encuentro de dieciseisavos de final y uno de octavos de final. Perderlos representaría un golpe económico y simbólico mayúsculo para la Ciudad de México.
Lo que falló en la reapertura del 28 de marzo
Más allá de los retrasos en la obra gruesa, el partido ante Portugal reveló fallas sistémicas que comprometen directamente los estándares FIFA para una sede mundialista:
El sistema WiFi colapsó. Los asistentes no podían mostrar códigos QR de boletos ni pagar con tarjeta. Se tuvo que recurrir a efectivo, algo que la FIFA prohíbe expresamente en sus sedes.
Se viralizó un video de un agujero en el piso de un baño que permitía ver el nivel inferior, una falla grave de seguridad. También se detectaron filtraciones en gradas, tuberías y cables a la vista.
Filas kilométricas, falta de control en accesos y caos en los alrededores colapsaron la experiencia antes de que comenzara el partido.
Aficionados de zonas como las secciones 138 y 139 reportaron puntos ciegos totales por publicidad y equipos de transmisión. Quienes pagaron hasta 3,500 pesos no pudieron ver el campo ni de pie.
Continúa el retiro de butacas con el nombre "Banorte" formado por colores rojo y blanco, ya que la FIFA prohíbe publicidad de marcas en sedes. Durante el Mundial, el recinto se llamará "Estadio Ciudad de México".
El andador elevado de Tlalpan: otra obra contra el reloj
El Estadio Banorte no es la única obra inacabada. A lo largo de la Calzada de Tlalpan — la arteria que conecta el Centro Histórico con el estadio — el gobierno de la Ciudad de México impulsa el llamado Parque Elevado de Tlalpan, un corredor peatonal que pasará por encima de las vías de la Línea 2 del Metro, con una extensión de casi 2 kilómetros.
El contrato de la obra fue ganado por Grupo Idinsa, con un monto de 1,913 millones de pesos, y un periodo de ejecución fijado entre agosto de 2025 y mayo de 2026. A estas alturas, la estructura ya es visible en varios tramos, pero ningún frente está concluido.
A mediados de marzo, el titular de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), Raúl Basulto, realizó una visita de inspección y aseguró que la obra "se mantiene conforme al calendario", aunque reconoció que ya se observan columnas, pasillos con barandales y áreas destinadas a macetas — sin mencionar cuándo estarán operativas para el público.
En noviembre de 2025 se registró una suspensión temporal por hallazgos arqueológicos. En marzo de 2026, autoridades debieron atender quejas vecinales por vibraciones en edificios cercanos. El sindicato del Metro ha advertido que la estructura podría comprometer la integridad de la Línea 2. Mientras tanto, la estación San Antonio Abad permaneció suspendida al 25 de marzo.
Las obras en Tlalpan que sí se inauguraron
El 25 de marzo, la jefa de Gobierno Clara Brugada presidió la inauguración de 10 obras en el perímetro del estadio, con una inversión de 200 millones de pesos. Entre las mejoras entregadas: renovación del CETRAM Huipulco, rehabilitación de la estación del Tren Ligero, reforzamiento del puente peatonal Huipulco con dos nuevos elevadores y 329 escalones, nuevas luminarias en 34 kilómetros de la calzada, repavimentación del Circuito Azteca y la Avenida del Imán.
Sin embargo, fuera del perímetro inmediato del estadio, la imagen sigue siendo la misma: grúas, camiones, montículos de tierra y calles reducidas a la mitad de su capacidad, con el Metro operando en condiciones alteradas y vecinos de Tlalpan, Coyoacán y Xochimilco protestando por falta de agua, impacto ambiental no evaluado y privatización del espacio público.
"Si FIFA sabe que no está listo en mayo, le quita el partido inaugural a la Ciudad de México."
— Rubén Rodríguez, periodista deportivo de Fox Sports, citado por medios mexicanos¿Qué sigue ahora?
La prioridad del Grupo Ollamani es entregar el estadio a la Federación Mexicana de Futbol antes del 11 de mayo, fecha en que la FMF debe transferirlo a la FIFA. En paralelo, el Club América —que regresaría al estadio para la Liguilla del Clausura 2026 en abril— podría verse obligado a permanecer en el Estadio Ciudad de los Deportes si las obras no obtienen el visto bueno de la administración del recinto.
El escenario más optimista apunta a que el estadio estará operativo para el Mundial, aunque con obras complementarias en curso después del torneo. El más sombrío contempla la pérdida de la inauguración — un golpe sin precedente para el futbol mexicano en su propia casa, en el único recinto destinado a albergar tres Copas del Mundo en su historia.
El Coloso de Santa Úrsula lleva 60 años escribiendo la historia grande del fútbol. Que logre contarse entre los estadios que inauguren un Mundial por tercera vez depende ahora de unas semanas frenéticas de trabajo, de la paciencia de la FIFA y de que el cemento, finalmente, seque a tiempo.





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